Entrevista con el psicoanalista vol.2

abril 26, 2010 at 3:18 pm 2 comentarios

Como en otras ocasiones me recuesto en el diván de cuero de mi psicoanalista, como pille esa libreta en la que dibuja pollas (es muy freudiano) mientras que debería estar apuntando mis problemas se va a enterar, conozco a unos rumanos que por 200 euros…bueno a lo que iba, la otra tarde le conté un episodio de mi vida:

Empecé diciéndole que la primavera y el buen tiempo son la chispa adecuada para que mi madre se decida a echarme de casa, así me da el aire y ella descansa. Como si el aire libre curara todos los problemas humanos…

Mi madre nunca ha entendido mi relación especial con Matías, aclaro que ella no ve a Matías, aunque me extrañaría que lo viese ya que Matías nunca ha salido en televisión (como dije en otras ocasiones no es muy guapo), el no salir en televisión le resta muchas papeletas para que salga en el sorteo de la vida de mi madre.

En tardes como esta mi madre me suelta tres euros y me echa a la calle.

¡Atención! llega el momento en el que mi psicoanalista argentino se gana el sueldo:

¿Y qué pasó entonces?

-Entonces discutí con Matías…

(Él inclina levemente la cabeza y me mira por encima de las gafas y me acusa con la mirada)

– Si…esto él quería que le comprara tabaco. Soy un chico de gustos sencillos y me conformaba con unas pipas, pero Matías se ha empeñado en fumar (dice que le hace interesante).

Tanto se empeñó que tuve que comprarle un paquete de tabaco y yo me quedé sin las pipas. Después nos sentamos en un banco de la principal avenida del parque, es un largo paseo con una pista pavimentada en el centro y bancos a ambos lados.

(Aquí me quedo callado un momento, por lo que me gano otra mirada de reproche psicoanalístico)

-¿Y bien?

– El terrorista de Matías empieza a echarle el humo a los corredores, incluso intenta repetirlo con un carrito de bebé (el cabronazo echaría humo y cerraría la capota, pero eso no se lo digo), la gente nos mira mal y él no para de reirse mientras tose cuando ve sus elásticos traseros enfundados en mallas elásticas alejarse.

Es cierto que el equipamiento deportivo ha hecho que el deporte pierda encanto y resulte menos atractivo pero no es para…

(Aquí me interrumpe el barbudo)

-Creo que tus impulsos tanáticos están reprimidos de una manera que…blablabla…te inventaste un personaje…blablabla

-¿Me permite ver su libreta?

– Esto…es secreto profesio.. ¡la sesión ha terminado!

A la salida Matías me pasa el brazo por encima del hombro y me enseña su nueva pipa desmontable. Le digo que menos mal que no ha entrado hoy porque vaya chapa me ha echado sobre impulsos… aunque tengo que parar y darle un codazo en las costillas porque ya estaba mirando el bolso semi abierto de una señora.

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El guardián entre el centeno, de J.D. Salinger De quien fuiste serás

2 comentarios Add your own

  • 1. Hada gris  |  abril 26, 2010 en 9:10 pm

    Estás chalao.

  • 2. Miriam  |  mayo 4, 2010 en 8:45 pm

    El mío se llama Romualdo. Tiene un tatuaje de la vaca que ríe y es un poco cleptómano, pero buen chaval a fin de cuentas.

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